viernes, 17 de febrero de 2012

"ES ONES" DEL VALENCIANO ANDREU ALFARO

Damos por finalizado el primer día de visitas a la Ciudad Condal y nos dirigimos al Hotel "Canal Olimpic" de Casteldefels (Barcelona), para cenar y dormir. El la plaza de la Carbonera, cerca del puerto, nos encotramos con una estructura metálica de grandes dimensiones, se trata de una escultura de Andreu Alfaro, que recibe el nombre de Es Ones. La obra del escultor valenciano, esta formada por una serie de arcos y círculos mediante una estructura tubular que imitan las formas y el ondulación de las olas.

AL DÍA SIGUIENTE

Hemos pasado la noche en el Hotel Canal Olimpic de Casteldefels y a primera hora de la mañana nos disponemos a iniciar un nuevo día de visitas en Barcelona. Nuestro guía Baltasar cambia impresiones con José, el conductor del Autocar, momentos antes de emprender la marcha.
Salimos de Casteldefels en dirección a Barcelona y, a nuestra derecha, podemos ver el Canal Olímpico. El Canal Olímpico de Cataluña (en catalán, Canal Olímpic de Catalunya) es un canal artificial que sirve para practicar el piragüismo, ya sea de manera lúdica o competitiva. Está ubicado en el municipio catalán de Casteldefels, a unos 20 km del centro de Barcelona. Cuenta con la pista del canal, que sirve para practicar y aprender el piragüismo, el esquí náutico o el windsurfing. También se pueden alquilar botes para pasearse tranquilo por sus aguas. En sus inmendaciones se encuentra un campo de golf de 9 hoyos. Entre sus instalaciones cuenta también con un equipado gimnasio de fitness y una piscina de verano. Fue inaugurado en 1990 con motivo de la celebración de las competiciones de piragüismo en aguas tranquilas de los XXV Juegos Olímpicos y bautizado con el nombre de Canalo Olímpicus de Castelldefells. El proyecto general fue hecho bajo diseño del ingeniero Josep Masó (canal), los arquitectos Joan Riera y Javi M. Gutiérrez (edificios auxiliares) y la pintora Mariella Zoppi (urbanización del entorno).
En nuestro recorrido para llegar al Parque Güell, divisamos la cumbre del Tibidabo. El Tibidabo es, con 512 metros, el pico más alto de la sierra de Collserola, en el municipio de Barcelona. Es popular por sus vistas sobre la ciudad y por sus espacios naturales, que son usados con fines recreativos. En la cima del Tibidabo se encuentran varios edificios, entre los que destaca el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón. Esta iglesia, debido a su diseño y su ubicación en lo alto de la montaña, y por supuesto su nombre, recuerdan a la Basílica del Sacré Cœur del barrio parisino de Montmartre. El Parque de Atracciones del Tibidabo data de 1899 y eso lo convierte en un referente histórico de la ciudad, ya que es el primer parque de atracciones de España y el segundo más antiguo de Europa. Sin embargo, ha sabido adaptarse al paso del tiempo adecuando su oferta a las nuevas generaciones, pero conservando siempre su singularidad de parque familiar y potenciando su carácter educativo. Desde 2004 el Parque tiene en su haber la ISO 9001:2000, como muestra de su apuesta decidida por el futuro y su compromiso de calidad con el cliente. El Parc d'Atraccions Tibidabo ofrece hoy a profesores, educadores y familias una propuesta didáctica, a partir de una visita al parque, como herramienta de apoyo a su labor docente. La Torre de Collserola, una moderna antena de telecomunicaciones diseñada por Norman Foster e inaugurada en 1992 con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, y que cuenta con un mirador en su cima. Tiene 268 m de altura y está situada en el turó de Vilana (Vallvidrera). El pabellón de Ràdio Barcelona, pequeña obra racionalista construida entre 1926 y 1929 por el arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí. Constituye el primer ejemplo de racionalismo arquitectónico y la primera emisora de radio que funcionó en España. El hotel Florida, de color blanco y visible por toda Barcelona, inspirado en la arquitectura americana de los años veinte. Construido en 1925 por el arquitecto Ramon Reventós, con pinturas en su interior de Joan Trujols. La Torre Pastor de Cruïlles, edificio inspirado en la arquitectura tradicional, proyectado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch en 1908. De color gris oscuro y una torre cuadrada en una de sus esquinas (al lado de la carretera). La Torre de les Aigües de Dos Rius, según un proyecto del arquitecto Josep Amargós i Samaranch de 1905, de inspiración renacentista. Es cilíndrica, de ladrillo y piedra natural coronado por una cúpula semiesférica que contiene el depósito de agua, de 200 m3. Su altura 53 m. Se construyó para abastecer de agua la colonia del Dr. Andreu. Está en el catálogo del Patrimonio Arquitectónico de Barcelona.
Muy cerca ya del Parque Güell y antes de tomar la Travesía Dalt, nos encontramos con la Parroquia Virgen de Gracia y San José. La iglesia de la Virgen de Gracia y de San José, conocida popularmente como los Josepets de Gracia, es la iglesia del antiguo convento de los carmelitas descalzos de Santa María de Gracia, situada en la parte alta de la moderna plaza de Lesseps del distrito de Gràcia, en Barcelona, ​​donde es el edificio más antiguo. La iglesia, único resto del convento que se conserva actualmente, es obra del arquitecto José de la Concepción, llamado el tracista, que la proyectó siguiendo los cánones severos del barroco conventual catalán. Su construcción se prolongó entre 1658 y el 1687, año en que fue consagrada.

jueves, 16 de febrero de 2012

PARQUE GÜELL - Gaudí

El Parque Güell (Park Güell en su denominación original) es un gran jardín con elementos arquitectónicos situado en la parte superior de la ciudad de Barcelona (España), en la vertiente que mira al mar de la montaña del Carmelo, no muy lejos del Tibidabo. Pertenece al barrio de La Salud, en el distrito de Gracia. Ideado como urbanización, fue diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán, por encargo del empresario Eusebi Güell. Construido entre 1900 y 1914, fue inaugurado como parque público en 1922. En 1984 la Unesco incluyó al Parque Güell dentro del Lugar Patrimonio de la Humanidad «Obras de Antoni Gaudí». El Parque Güell es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, poniendo en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en sus profundos análisis de la geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa clásica. En el Parque Güell desplegó Gaudí todo su genio arquitectónico, y puso en práctica muchas de sus innovadoras soluciones estructurales que serán emblemáticas de su estilo organicista y que culminarán en la Sagrada Familia. El parque fue concebido por Güell y Gaudí como un conjunto estructurado donde, dentro de un incomparable marco de belleza natural, se situarían unas viviendas de alto standing, con todos los adelantos tecnológicos de la época para procurar el máximo confort, con unos acabados de gran calidad artística. Asimismo, idearon un conjunto impregnado de un fuerte simbolismo, ya que procuraron sintetizar en los elementos comunes del parque muchos de los ideales tanto políticos como religiosos que compartían mecenas y arquitecto: así, serán perceptibles en el conjunto conceptos procedentes del catalanismo político –sobre todo en la escalinata de acceso, donde se representan los Países catalanes–, y de la religión católica –en el Monumento al Calvario, ideado en principio como capilla–. También es importante el elemento mitológico: según parece, Güell y Gaudí se inspiraron en el Templo de Apolo de Delfos para su concepción del parque.
Por otro lado, numerosos expertos han querido ver en el parque una serie de referencias de variado signo, debido a la compleja iconografía aplicada por Gaudí al conjunto del proyecto urbanístico, referencias que van desde la reivindicación política hasta la exaltación religiosa, pasando por la mitología, la historia o la filosofía. En concreto, muchos estudiosos pretenden ver referencias a la masonería, hecho poco probable debido a las profundas creencias religiosas tanto de Gaudí como del conde Güell, y en todo caso no probado por ningún indicio objetivo en toda la historiografía del arquitecto modernista. La multiplicidad de símbolos desarrollada en el Parque Güell es, como se ha dicho, de signo político y religioso, en todo caso con cierto carácter mistérico debido al gusto de la época por los enigmas y acertijos.
El parque debe su nombre a Eusebi Güell, rico empresario catalán miembro de una influyente familia burguesa de la ciudad condal. Hombre polifacético y de gran cultura, fue escritor, pintor, lingüista, químico y biólogo. Asimismo, militó en el catalanismo y fue diputado en las Cortes (1878). En 1910 fue nombrado conde por el rey Alfonso XIII. Amigo íntimo y mecenas de Gaudí, le encargó muchas de las obras efectuadas por el arquitecto modernista, sin interferir en sus decisiones artísticas. Para el conde Güell, Gaudí construyó, además del Parque Güell, el Palacio Güell, las Bodegas Güell, los Pabellones Güell y la cripta de la Colonia Güell.
El Parque Güell se formó por la unión de dos fincas, Can Muntaner de Dalt y Can Coll i Pujol,5 en la llamada "Montaña Pelada" (hoy día Turó del Carmel), adquiridas por Güell en 1899. El terreno había pertenecido al marqués de Marianao (alcalde de Barcelona en 1905-1906 y 1910-1911), promotor del Parque de Samà en Cambrils, obra de Josep Fontserè (1882), uno de los maestros de Gaudí; según los expertos, el Parque de Samà pudo servir de influencia para el arquitecto reusense. El conde Güell se instaló en una gran mansión situada en el recinto del parque antes de su urbanización, la Casa Larrard, que Gaudí reformó entre 1906 y 1922; actualmente es un colegio (CEIP Baldiri Reixac).
Fue el conde Güell quien proyectó convertir la falda de la montaña en una urbanización, encargo que encomendó a Gaudí, con el que mantenía una fructífera relación profesional desde 1878, fecha en que el empresario quedó impresionado con el talento del joven arquitecto al ver una obra suya (una vitrina realizada para la Guantería Comella) en la Exposición Universal de París de ese año. Junto con Gaudí trabajaron algunos de sus colaboradores más habituales, como Josep Maria Jujol, Francesc Berenguer, Joan Rubió y Llorenç Matamala. Las obras corrieron a cargo del contratista Josep Pardo i Casanovas.
Güell y Gaudí tenían en mente un proyecto al estilo de las ciudades-jardín inglesas (lo que queda manifiesto en la ortografía inicial Park Güell), siguiendo las teorías de Ebenezer Howard. El conde Güell tenía experiencia con la organización laboral inglesa, como se vio reflejado en su proyecto de ciudad obrera de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló. Asimismo, Güell se inspiró para las zonas ajardinadas en el Jardín de la Fontaine de la ciudad de Nîmes, donde vivió en su juventud.
Sin embargo, pese al empeño puesto por ambos, el proyecto fue un fracaso comercial: estaba previsto construir una urbanización de gran categoría, con aproximadamente 60 viviendas diseminadas en un inmenso jardín, en las inmediaciones de la ciudad y con una vista panorámica sobre toda Barcelona. Pero el proyecto resultó poco atractivo para los barceloneses –que encontraron que la zona, entonces poco urbanizada, quedaba lejos del centro de Barcelona– y sólo se vendieron dos parcelas: una de ellas es la actual Casa-Museo Gaudí, donde vivió el arquitecto entre 1906-1925, obra de su colaborador Francesc Berenguer; y la otra la Casa Trias, propiedad del abogado Martí Trias i Domènech, amigo de Güell y Gaudí, obra del arquitecto Juli Batllevell (1906).
Hacia 1906 ya se empezó a ver que el proyecto no daría el fruto esperado; aún así, las obras siguieron en marcha para las zonas comunes de la urbanización, hasta 1914, en que fueron paralizadas tras el inicio de la Primera Guerra Mundial. Después de la muerte del conde Güell en 1918, sus herederos decidieron vender al Ayuntamiento de Barcelona el parque para convertirlo en público. La primera cuota de 500.000 pesetas la pagó el Ayuntamiento a la sociedad anónima creada por los herederos de Güell después del fallecimiento de Gaudí (1926), y ese mismo año se abrió el parque, que desde entonces es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad de Barcelona, lugar de celebración de numerosos espectáculos y actos públicos y centro de gran interés turístico.
En 1969 el Parque Güell fue nombrado Monumento Histórico Artístico, y en 1984 la Unesco lo incluyó dentro del Lugar Patrimonio de la Humanidad «Obras de Antoni Gaudí». Entre 1987 y 1994 se hizo una restauración del parque, a cargo de Elies Torres i Tur y Josep Antoni Martínez i Lapeña, con la colaboración de Joan Bassegoda. Queda pendiente un proyecto de adecuación de la cara norte de la montaña –que no entró en el proyecto de Gaudí–, especialmente la zona de la fuente de San Salvador de Horta y del Castillo d'en Frey, mansión señorial construida en los años 1920 y derruida en los años 1960, del que sólo quedan vestigios de las murallas.
El parque tiene una extensión de 17,18 hectáreas (0,1718 kilómetros cuadrados). Se trata de un terreno devónico, formado por estratos de pizarra y caliza. En el diseño se pone claramente de manifiesto la mano de un arquitecto, y el estilo peculiar de Gaudí resulta evidente en cualquier elemento, por pequeño que sea. Existen formas onduladas, parecidas a los ríos de lava, y paseos cubiertos con columnas que tienen formas de árboles, estalactitas y formas geométricas. Muchas de las superficies están cubiertas con pedazos de cerámica o de vidrio a modo de mosaicos de colores, que recibe el nombre de trencadís. Por su localización al margen de la urbe y a una altitud elevada, este parque es un remanso de paz que contrasta con el ruido y frenesí de la capital catalana.
El acceso al parque presenta una estructura alegórica de gran simbolismo donde, dentro de los parámetros conceptuales que compartían Gaudí y el conde Güell, centrados en el catalanismo político y en la religión católica, se presenta la urbanización como una alegoría que representa lo más elevado del mundo terrenal y espiritual, con referencias tanto al avance de la industria y el desarrollo de la burguesía como a la cultura de tradición clásica grecorromana y, especialmente y por encima de todo, la presencia de la religión: el acceso al parque representa la entrada al Paraíso, al lugar utópico donde reina la calma y el bienestar.

DESDE EL AUTOCAR


Una vez finalizada la visita al Parque Gúell nos dirigimos al Barrio Gótico, pasando por la Sagrada Familia y la Vía Laietana, donde comenzaremos nuestro paseo a pie.

SANTA MARÍA DEL MAR

La Basílica de Santa María del Mar es una iglesia gótica catalana de Barcelona, situada en el barrio de la Ribera y construida entre 1329 y 1383. Los maestros de obra fueron Berenguer de Montagut (el diseñador principal del edificio) y Ramón Despuig.
La construcción comenzó en 1329, tal como lo atestiguan las lápidas del portal de las Moreras (que da al Fossar de les Moreres). Un hecho destacable, que aún perdura: se acuerda que la obra había de pertenecer, exclusivamente, a los feligreses de la zona del puerto y de la Ribera, únicos responsables materiales del templo, ya que ellos fueron quienes la sufragaron, bien con su dinero o bien con su trabajo. Este hecho está en clara contraposición a la catedral que por aquellas mismas fechas también se estaba construyendo y que estaba asociada a la monarquía, a la nobleza y al alto clero. Parece ser que en la construcción participó activamente toda la población de la Ribera, en especial los descargadores del muelle, llamados galafates de la Ribera o bastaixos, los cuales llevaban las enormes piedras destinadas a la construcción de la iglesia desde la cantera real de Montjuïc y desde las playas, donde estaban los barcos que las habían traído a Barcelona, hasta la mismísima plaza del Borne, cargándolas en sus espaldas, una a una. La puerta principal de la iglesia homenajea a los bastaixos que ayudaron a su construcción.
Los muros, las capillas laterales y la fachada se terminaron alrededor de 1350. En 1379, a punto de acabarse el cuarto tramo de bóvedas, se incendiaron los andamios y las piedras sufrieron importantes daños. Finalmente, el 3 de noviembre de 1383 se colocó la última parte de la bóveda y el 15 de agosto del año siguiente se celebró la primera misa. En 1428 hubo un terremoto que causó el derrumbamiento del rosetón provocando algunas muertes, por la caída de las piedras del mismo. Aunque pronto se firmó un contrato para construir uno nuevo de estilo flamígero, que quedó acabado en 1459 y al año siguiente, fueron colocadas las vidrieras del mismo. La mayoría de las imágenes y el altar barroco añadidos durante los siguientes siglos resultaron quemados durante el incendio del templo el 3 y 4 de agosto de 1936. Este incendio fue provocado por los anarquistas y comunistas que asaltaron el templo (así como muchas otras iglesias barcelonesas).
En 1923 recibió el título de basílica menor, otorgado por el papa Pío XI.
La fachada principal queda enmarcada por las dos torres octogonales (forma que se repetirá en las columnas del interior) y los dos poderosos contrafuertes que enmarcan el rosetón y transmiten la amplitud de la bóveda interior. Horizontalmente podemos ver dos tramos, claramente diferenciados por las molduras y las galerías, mientras que en las torres la horizontalidad queda subrayada, una vez más, por las galerías en lugar de pináculos o agujas. El tramo inferior queda centrado por el pórtico y el superior por el rosetón, con los dos ventanales que lo acompañan entre los contrafuertes y las torres.
Interiormente es un edificio de tres naves, con deambulatorio y sin crucero. Las naves están formadas por cuatro tramos y el presbiterio consta de medio tramo y un polígono de siete lados, todo cubierto con una bóveda de crucería y coronado con magníficas llaves de bóveda. Formalmente, pues, tenemos un edificio de tres naves, pero parece como si el arquitecto hubiera querido dar la misma sensación de espacio que se consigue con una sola nave. Por eso separa bastante los pilares (15 metros) e iguala mucho las alzadas de las tres naves (1/8 menos las laterales que la central). El resultado es un espacio diáfano, que descarta la división del gótico europeo y se inclina por una idea de espacio único. La nave central se ilumina mediante óculos abiertos entre las galerías de la nave central y los laterales. Estos óculos se convierten en ventanales entre las columnas del presbiterio, los cuales ocupan casi todo el espacio disponible y contribuyen a reforzar el efecto de las columnas con un semicírculo de luz. Las naves laterales se iluminan con ventanales (uno por tramo y no muy grandes) que también contribuyen a iluminar la nave central.
A día de hoy, esta iglesia es uno de los destinos más visitados de la ciudad. Este hecho se debe, en parte, a la novela de Ildefonso Falcones, La catedral del mar, que ha vendido más de un millón de ejemplares, y ha sido traducido a numerosas lenguas. También se hace referencia de ella en la obra de Carlos Ruiz Zafón, la novela El juego del ángel y en la novela juvenil Thesaurus de Àfrica Ragel.

EL FOSSAR DE LES MORERES

Fossar de les Moreres es una plaza de la ciudad de Barcelona (Cataluña, España), construida sobre la fosa común perteneciente a la adyacente basílica de Santa María del Mar. Integra los elementos conmemorativos a los catalanes caídos durante el asedio de Barcelona de 1714, en el marco de la Guerra de Sucesión Española. El motivo de que en este sitio se recuerde los defensores caídos de la ciudad de Barcelona es que durante el sitio del 11 de septiembre de 1714, muchos de los defensores muertos en combate fueron enterrados precisamente en este sitio.

DE PASEO POR EL BARRIO GÓTICO

El Barrio Gótico (en catalán y oficialmente Barri Gòtic) es uno de los cuatro barrios que forman el distrito de Ciutat Vella de Barcelona.
El Barrio Gótico es el núcleo más antiguo de la ciudad y su centro histórico. El cardus y el decumanus romanos son los ejes de urbanización históricos del barrio en su parte más alta, el antiguo Monte Táber (plaza San Jaime).
La estructura del barrio permaneció intacta hasta el siglo XIX, periodo que traerá grandes transformaciones en la estructura y morfología del barrio, como por ejemplo, la transformación de los cementerios parroquiales en plazas públicas, el vaciado de grandes edificios con el consiguiente cambio de uso o el derribo de las murallas.
Actualmente se conservan trozos de la primera muralla en la plaza de la Catedral de Barcelona. En la calle Ataulfo existe una capilla gótica que pertenecia a un palacio y se conoce por la Capilla del Palacio.